domingo, 21 de septiembre de 2014

La Atomización Social, y el individualismo aislacionista


Un aspecto fácilmente observable en nuestro sistema social actual, y mucho más en el occidental, es la primacía del individualismo frente a la conciencia colectiva. Desde bien pequeños, en los medios, en el sistema educativo y en el ambiente general, se nos inculca el pensar que de alguna forma, estamos aislados del destino del resto de la sociedad, como si viviésemos en una burbuja. Con preocuparnos por nosotros mismos, y salir adelante, es más que suficiente. Y es natural que, para poder funcionar en un sistema social que genera desigualdades a nivel local, y más evidentemente a nivel global, tengamos que "desactivar" la empatía, alienarnos o deshumanizarnos para no caer en una depresión profunda al entender que nuestra comodidad se basa en la esclavitud  y en la exclusión de mucha otra gente, para que otros mantengan niveles de consumo y bienestar elevados. Esta "solución" es mucho más cómoda que abogar por el cambio integral, y si por algo nos caracterizamos los seres humanos es buscar la solución fácil. Debemos hacer autocrítica, pero siempre entendiendo y aceptando nuestra naturaleza.


Contrastes de nuestro sistema, que simplemente ignoramos o no vemos.

La promesa del sistema imperante, sobre que el esfuerzo en la competición con nuestros semejantes nos garantizará el éxito, la riqueza y la abundancia, además de ser falsa,  ya que la meritocracia ni está ni se le espera en un sistema corrompido hasta la médula que funciona más bien a base de enchufismos y amiguismos, lo que hace es alimentar la voracidad humana, dejando atrás actitudes tan deseables como la cooperación. Un sistema que premia y estimula la competencia y la competitividad, y se olvida o incluso castiga la cooperación (véase leyes como la del Crowfunding), está condenado al fracaso. Como explica Peter Turchin, en su "War, and Peace, and War", la pérdida de valores como la cooperación y la cohesión social en las sociedades, es una de las causas detrás de la caída y desmoronamientos de grandes civilizaciones en el pasado, y posiblemente este detrás de la evidente decadencia de la sociedad Occidental. Mientras la mayoría de la sociedad siga pensando que la solución está en la competición y no en la cooperación, en el crecimiento ciego, en vez de en la simplicidad voluntaria, seguiremos en la fábula del burro y la zanahoria, o cual hamster corriendo en la rueda de su jaula, no solo sin llegar a ninguna parte, si no agravando la situación.

El burro persigue la zanahoria, que seguro nunca alcanzará.

La desactivación del cooperativismo en la sociedad de la información es algo evidente y tangible. El mantener a la sociedad dividida, en función de problemas de importancia vital secundaria, basándonos en la escala de necesidades humanas Pirámide de Maslow, consigue atomizar y enfrentar a la población con temas como la religión, los nacionalismos, la orientación sexual (temas que a mi juicio deberían pertenecer al ámbito privado de cada individuo) y multitud de temas que comparten la apelación a las entrañas, al nervio y a las bajas pasiones humanas, difíciles o casi imposibles de controlar para la mayoría de personas. En vez de tratar de educar en el respeto a la diferencia y a la tolerancia, la dinámica de enfrentamiento es mucho más "útil" para dirigir y pastorear a la sociedad, como si de un rebaño se tratase. Esto es algo más antiguo que el cagar, y se ha utilizado desde siempre, por las clases dominantes para generar conflictos y poder escurrir el bulto en lo que a responsabilidades se refiere. Pueblo enfrentado, élite impune, o la máxima latina Divide et Impera.

Manipulación de la opinión pública y pastoreo


Para ser justos y ecuánimes, remarcar que dada la "pereza" inherente al ser humano, siempre nos es más fácil culpar a un colectivo, minoría o punch al que atizar y sobre el que descargar culpas, antes que asumir responsabilidades, y tratar de mejorar día a día.

Lo grave de esto, es que está generalizado, ya es parte de nosotros, y dificulta, cuando no hace directamente imposible los acuerdos de bases mínimas entre colectivos sociales supuestamente enfrentados, que por pura lógica comparten objetivos primarios comunes. Todo esto es una verdadera pena, cuando en los años que llevo en la red, he podido observar una especie de "pensamiento colectivo y colaborativo" que se genera en redes sociales, que es muy frágil debido al enfrentamiento, al orgullo por tener la razón siempre, aun sin pruebas o argumentos demostrables, a prejuicios o a disputas a nivel ideológico.

Las ideologías son muy importantes, y necesarias, pero el respeto a la diferencia y la heterodoxia en los tiempos que corren son al menos igual de importantes, ya que desde la diferencia, el debate, la diversidad y la discusión es donde aparecen enfoques distintos, que van siendo maleados por parte de los contendientes, dando puntos de vista variados, que ayudan a encontrar soluciones más ingeniosas, o explicaciones más amplias de un determinado problema. Desde la ortodoxia estamos abocados a un enfrentamiento estéril.




Para el abordaje del tema de la Transición o Colapso del sistema, de la encrucijada que da nombre a este blog, deberíamos aprender una forma eficaz de divulgar, para intentar llegar a la mayor cantidad de gente posible, evitando asustar y tratando simplemente de hacer entender la situación. La cuestión es, ¿Quiere la gente entender el problema, o quiere que se lo solucionen desde fuera? La comodidad en la que estamos instalados, y que nos bloquea a no querer salir de nuestra zona de confort, junto con la indefensión aprendida, son las trabas más grandes para intentar generar la masa crítica, tan necesaria para el cambio de paradigma, que sin ella no tendrá lugar y nos veremos precipitados al colapso.

¿A qué esperas para plantar semillas crÍticas a tu alrededor?

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