domingo, 12 de octubre de 2014

Cambio de Paradigma, Ceguera y Escenarios Futuros



Pese a haber pasado más de 6 años desde el suceso que marco el inicio de lo que se ha llamado "crisis", la quiebra de Lehman Brothers, todavía no hemos llevado a cabo un cambio de paradigma económico, y menos aún de paradigma sistémico. Esta actitud inmovilista nos ha embarrancado en una situación que degenera, a velocidad constante, que no dramática, pese a los intentos en falso de salir del bache. Al tratar repetidamente de emplear estrategias de salida que habían servido en las cíclicas crisis sufridas a lo largo del S.XX, incluso maximizando estos movimientos al extremo en forma de estrategias no convencionales, hasta cotas que difícilmente pueden concebirse como solución, si no como agravamiento o patada hacia delante, para evitar abordar los problemas. Es el caso de las medidas de Expansión Cuantitativa o QE, con las que se incrementa la oferta monetaria casi de forma exponencial, como pueden ver en el balance de la Reserva Federal, el banco central de los EEUU:

Hoja de balances de la Reserva Federal (%PIB)

Esta estrategia, muy similar a las tomadas por el Banco de Japón, o como la LTROs llevada a cabo Banco Central Europeo, no suponen un cambio de paradigma en absoluto, ya que lo que persiguen es volver a la "senda del crecimiento económico", al precio que sea, aunque suponga endeudar a varias generaciones. La prevalencia de lo económico frente al bienestar social o la homeostasis ecológica, me lleva a poder afirmar sin tapujos que el crecimiento económico a "cualquier precio" no solo no es la solución a los problemas que podemos observar en la actualidad, si no que en muchos casos es un agravante, que empeora las perspectivas de futuro, no solo a largo plazo, también a medio y corto término. Como es tangible en nuestras sociedades, vemos aumentar la pobreza, el hambre infantil, el enriquecimiento de una pequeña parte de la sociedad en detrimento de la inmensa mayoría, o vemos como se trata de incentivar la explotación de recursos energéticos que suponen un impacto brutal en el medio ambiente, como es el caso de la fractura hidráulica o Fracking, de la que tanto oímos hablar actualmente. Todo esto, se hace en pro de volver a crecer en términos económicos, ignorando otros aspectos de gran importancia, en un sistema autista en lo ecológico y carente de empatía en lo social, rasgos que obviamente se manifiestan en la sociedad que conforma el mismo.

Esta ceguera no tiene visos de cambiar, al menos desde las instituciones que dirigen las estrategias a llevar a cabo para "salir de la crisis", como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este, basándonos en su último comunicado publicado este mismo Octubre,  sigue empecinado, apostando por la búsqueda de un crecimiento "menos mediocre", apelando a más ambición y esfuerzos para alcanzar esto, de nuevo, haciendo gala de la ceguera propia de las instituciones imperantes ante la problemática que sufrimos.

Esta claro que las soluciones no llegarán de la mano de aquellos que nos han marcado el camino, y hemos seguido cual corderos colaboracionistas y acomodados. Pero es bastante desolador observar que seguimos sin ver, desde las instituciones y desde la sociedad, que haciendo lo mismo de siempre o sucedáneos de cara más amable pero parecidos a efectos prácticos (Business as Usual), estamos condenados al decrecimiento desordenado, o por llamar a las cosas por su nombre, a un Colapso Social de nuestra civilización tal y como la conocemos. Esto es algo que algunas personas e instituciones ya empiezan a admitir, como es el caso de la ONU y de la NASA, no es algo de agoreros, ni de catastrofistas, es algo real, y eso si, muy incómodo de asumir y abordar. No seríamos los primeros, ni los últimos en colapsar como civilización; no tenemos más que mirar atrás en nuestra historia para ver diversos casos de colapso, unos más lentos y graduales, como el Imperio Romano, con sus descomposiciones y escisiones; y otros de forma más abrupta y traumática, como es el caso del Imperio Maya, y su rápido colapso multifactorial.

Histórico de civilizaciones. Auge y caída de imperios.

Es natural que nos neguemos a considerar que algo así puede sucedernos a nosotros, pero negarlo no va a hacer desaparecer el riesgo, al contrario, no afrontar los problemas los hace más grandes. No hacer nada para remediar una situación de riesgo nos eleva a una situación más peligrosa y dramática, a costa de retrasar la toma de acciones, estamos trasladando y agrandando el problema, haciendo gala de una nula conciencia generacional, ya que nos jugamos nuestro futuro, pero también comprometemos el de nuestros hijos y nietos.


Estudios sobre los escenarios de futuro

Disponemos de literatura diversa sobre las perspectivas de futuro, como por ejemplo "Los límites del crecimiento" y sus consiguientes actualizaciones; o la Teoría de Olduvai, con sus revisiones posteriores. En ellas se habla abiertamente del riesgo de colapso, si no se lleva a cabo un cambio drástico de paradigma, cosa que vemos que no llega y se retrasa de forma continua.

Un estudio muy reciente titulado "Agotamiento de los combustibles fósiles y escenarios
socio‐económicos: un enfoque integrado" llega a conclusiones similares a las alcanzadas en "Los límites del crecimiento". En este estudio se barajan 5 opciones de futuro, y su viabilidad energética, entre otros factores. Los escenarios son los siguientes:

1) BAU: Seguir como hasta ahora, sin cambiar nada.

2) Optimismo económico y reforma del mercado.

3) Desarrollo sostenible global.

4) Competición regional: Proteccionismo y desglobalización.

5) Desarrollo regional sostenible: Versión amigable del escenario 4.

La conclusión es desoladora, ya que en ninguna de las 5 posibilidades se alcanza la demanda energética, siendo el transporte el sector más crítico. Algo queda claro, y es que las actuales políticas
conducen a un sobrepaso y colapso global por la incapacidad del actual sistema socio-económico de adaptarse a los límites de los recursos naturales.

En otras fuentes en la red, podemos encontrar estudios y conclusiones similares, como es el caso de "Futurescenarios.org", en el que se describen cuatro opciones:




1) Tecno-explosión: Basado en la irrupción de una nueva fuente de energía, abundante y de gran concentración energética, que permitiera el crecimiento perpetuo. Este escenario vendría asociado a la colonización de otros planetas, al haber superado los límites físicos de la tierra y su capacidad de carga. Hoy por hoy, podemos descartar este escenario, dada la premura de los necesarios cambios, y el tiempo requerido para adaptar y escalar la supuesta fuente de energía ficticia y emergente para sostener este supuesto.

2) Tecno-estabilidad: Basado en el uso extensivo de renovables desarrolladas y mejoradas, junto con tecnología que pueda mantener (no mejorar) la calidad de vida y los servicios a nivel global. Este escenario supondría cambios drásticos en la sociedad, que de momento no están sucediendo, y cuesta bastante imaginarlos, al menos de forma voluntaria y ordenada. Otro problema, de nuevo, sería el tiempo necesario, para mejorar, adaptar y escalar esta tecnología a la urgente situación.

3) Decrecimiento energético: Supondría un descenso en la actividad económica, en la complejidad del sistema y en la población. Futuro de baja intensidad energética, basado en renovables. Similitudes con la sociedad pre-industrial. Re-ruralización y re-localización. Escenario dominado por el cambio, y no necesariamente gradual; la sucesión de crisis o "mini-colapsos" destruirían algunos de los aspectos críticos de la sociedad industrial.

4) Colapso: Sugiere un fallo en todas las estructuras interconectadas que mantienen y dan soporte a la sociedad industrial, así como un agotamiento de combustibles fósiles de alta calidad y/o daños radicales en el sistema ecológico a causa del cambio climático. Más o menos rápido y continuo si no se aplica como paliativo y adaptación el escenario anterior de "Decrecimiento energético". Supondría un gran descenso de la población humana, y pérdida del conocimiento e infrastuctura que ha permitido la sociedad industrial. Hay grados de colapso tan extremos, que podrían suponer la extinción humana y de gran parte de la biodiversidad, como el caso de una guerra Nuclear generalizada, en la disputa por los menguantes recursos energéticos.

En caso de seguir intentando alargar, y continuar en la senda del crecimiento económico a toda costa, como seguimos haciendo, podríamos enfrentarnos a un colapso abrupto y radical, como ya hemos comentado, al empujar el crecimiento económico como solución corto-placista, empeora el futuro y disminuye las posibilidades de adaptarnos como sociedad a la nueva realidad. Esto nos llevaría a un descenso llamado "Precipicio tipo Séneca", hipótesis defendida por el Profesor Ugo Bardi, que luciría así en una gráfica:


De momento, vamos encarados a toda velocidad hacia el peor de los escenarios descritos, guiados por nuestra ceguera y empecinamiento en volver al Crecimiento económico, al precio que sea, como si fuese la tierra prometida que resolverá todos los problemas. Esta es la creencia mayoritaria en nuestra sociedad, y la receta vendida por las autoridades políticas y económicas dominantes. En nuestras manos está seguir como hasta ahora, en un intento de emular al "Suicidio de los Lemmings", mito en el comportamiento de estos roedores que dice que arrojan en masa al mar como mecanismo de autoregulación natural.



¿Seguiremos en esta dinámica de ceguera autodestructiva o reaccionaremos a tiempo, contemplando y aplicando otras formas de vivir, que supongan un cambio tan drástico como necesario?

Simplicidad, sencillez, sobriedad, colaboración, autogestión, re-localización, prudencia y responsabilidad deben ir sustituyendo de forma progresiva a los valores imperantes actuales, complejidad, exacerbación, frenesí, ostentación, competencia, delegación de responsabilidades, globalización, desenfreno, improvisación e irresponsabilidad.






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