domingo, 21 de diciembre de 2014

El "Crash" en los precios del petróleo en 2014


En esta entrada, traigo traducido un artículo publicado en la página del "Post Carbon Institute" sobre el tema de la bajada en los precios del petróleo, escrito por Richard Heinberg, 19 Diciembre de 2014;

El "Crash" en los precios del petróleo en 2014






Los precios del petróleo han caído a la mitad desde el pasado Junio. Este es un acontecimiento significativo para la industria petrolera y para la economía global, ya que nadie sabe exactamente como la industria o la economía responderá a largo plazo. Ya que estamos acabando el año, tal vez sea un buen momento de hacer una pausa y preguntarse: (1) ¿Por qué está sucediendo esto? (2) ¿Quién gana y quien pierde a corto plazo? (3) ¿Cuál será el impacto en la producción petrolera de 2015?

1) ¿ Por qué esta sucediendo esto?

Euan Mearns hace un gran trabajo explicando el “crash” en los precios del petróleo en este enlace. Brevemente, la demanda de petróleo se está suavizando (notablemente en China, Japón y Europa) debido a que el crecimiento económico está vacilante. Mientras tanto, los EE.UU. están importando menos petróleo a causa del incremento del suministro doméstico – casi totalmente debido al ritmo frenético de perforación es sus campos de petróleo compacto en Dakota del Norte y Texas, utilizando fractura hidráulica y técnicas de perforación horizontal - mientras que la demanda se ha estabilizado.

Normalmente cuando hay un desajuste entre la oferta y la demanda en el mercado global del crudo, Arabia Saudí – principal exportador mundial – puede incrementar o aminorar su producción para estabilizar los precios. Pero esta vez los Saudíes han rechazado recortar su producción, y en lugar de esto, han recortado los precios a sus clientes en Asia, por que evidentemente la familia real de Arabia quieren los precios bajos. Existen rumores sobre la intención de castigar a Rusia e Irán por parte de los saudíes, debido a su participación en Siria e Iraq. Precios bajos tienen el beneficio añadido (para Riad) de sacudir a al menos algunos productores de petróleo compacto de elevado precio, petróleo de aguas profundas y arenas bituminosas en el mercado norteamericano, mejorando así la cuota de mercado de Arabia Saudí.

Los medios han dibujado la situación como un caso de exceso de producción, pero es importante recordar el marco global: la producción mundial de petróleo convencional (excluyendo líquidos procedentes del gas natural, arenas bituminosas, petróleo de aguas profundas y petróleo compacto) dejó de crecer en 2005, y lo cierto es que ha decrecido un poco desde entonces. Prácticamente todo el crecimiento en la oferta ha venido de recursos más costosos (y ambientalmente catastróficos) como son los casos del petróleo compacto (o shale) y las arenas bituminosas. Como consecuencia de esto, los precios del petróleo han sido muy elevados durante este periodo (con la excepción de los meses de crisis más profundos y oscuros de la gran recesión). Incluso a el nivel de precios actual deprimido entre los 55$ a 60$, los precios del petróleo siguen  por encima de los precios del escenario de altos precios dibujado por la Agencia Internacional de la Energía para el periodo actual hace una década.

Parte de la razón tiene que ver con el hecho de que los costes de exploración y producción en la industria han subido de forma dramática ( a comienzos de este año Steve Kopits de la firma analítica del mercado energético Douglas-Westwood estimó que los costes están subiendo cerca del 11% anual).

A corto, durante la década pasada la industria petrolera entró en un nuevo régimen de precios de producción más pronunciados, crecimiento más lento de la oferta, declinación de la calidad de los recursos y precios más elevados. Todo este importante contexto no lo encontramos ni por asomo en las noticias en los medios sobre la caída en los precios, y sin el, los eventos recientes son incomprensibles. Si el mercado del petróleo actual puede caracterizarse en un estado de superabundancia, solo significa algo momentáneo, y con un precio como el actual, hay más vendedores que compradores; por tanto, no debe de tomarse como un hecho o un indicador a largo plazo de la abundancia de recursos.

2) ¿Quién gana y quien pierde a corto plazo?

Gail Tverberg hace un gran trabajo aclarando las consecuencias probables de la caída de los precios del petróleo en este enlace. Para los EEUU, habrá  algunos beneficios tangibles de la caída de los precios de la gasolina: los conductores ahora tienen más dinero en sus bolsillos para gastarse en regalos navideños. Sin embargo, la caída también esconde peligros, y cuanto más tiempo permanezcan bajos, más elevado es el riesgo. En los últimos 5 años, el petróleo compacto y el gas de esquisto han sido un motor significativo en el crecimiento de la economía de los EE.UU., añadiendo entre 300 y 400 billones (billón anglosajón) de $ anualmente al PIB. Estados con actividad relacionada con el “shale” han incrementado significativamente su número de empleados, mientras que el resto de la nación ha limitado a mantenerse renqueante.

La explosión del negocio del Shale se debe a una combinación de precios elevados del petróleo, y financiación facilitada: con la Reserva Federal manteniendo las tasas de interés cercanas a cero, decenas de pequeñas empresas de petróleo y gas tuvieron acceso a la compra de contratos de arrendamiento de perforación, el alquiler de equipos de perforación  y de llevar a cabo el carísimo proceso del fracking. Este fue un negocio discreto incluso en los “buenos tiempos”, con numerosas compañías subsistiendo a base de revender los contratos de arrendamiento y con “creatividad financiera”, mientras fallaban en demostrar un beneficio claro procedente de la venta de producto. Ahora, si los precios permanecen bajos, la mayoría de estas compañías reducirán sus actividades de perforación, y algunas desaparecerán en bloque.

El declive en los precios está afectando más rápidamente a Rusia, y probablemente más duramente que a cualquier otra nación. Este país es (en la mayoría de meses) el mayor productor, y el petróleo y el gas proporcionan su principal fuente de ingresos. Como resultado de la caída de precios y las sanciones económicas impuestas por los EE.UU, el rublo ha colapsado. En el corto plazo, las compañías petroleras y gasísticas han amortiguado el impacto: estas ganan dólares de alto valor a partir de las ventas de sus productos, mientras que pagan sus gastos en rublos que han perdido aproximadamente la mitad de su valor (comparado con el dólar) en los últimos cinco meses. Pero para el ruso medio y para su gobierno, estos son tiempos complicados.

Hay cuanto menos una posibilidad de que el “crash” de petróleo tenga un significado geopolítico importante. Los EE.UU y Rusia están enzarzados en lo que solo podemos denominar “guerra de baja intensidad” en Ucrania: Moscú interpreta lo que está sucediendo como un esfuerzo para arrebatar de su órbita ese país, y de rodear a Rusia de bases de la OTAN; en Washington, mientras tanto,  les gustaría torpedear las relaciones entre Europa y Rusia, desactivando la posibilidad futura de integración con Eurasia (la cual, si llegara a suceder, menoscabaría el estatus hegemónico de los EEUU; discusión aquí); Washington también ve como una violación de los acuerdos internacionales la anexión de Crimea. Algunos argumentan que el declive en los precios del crudo resulta de una acción conjunta entre los EEUU y Arabia Saudí, para inundar el mercado de petróleo para golpear a la economía rusa, y de esta forma neutralizar la resistencia de Moscú a ser rodeada por la OTAN (aun a costa de pérdidas a corto plazo de la industria del petróleo compacto en los EEUU).  Rusia ha cimentado recientemente lazos energéticos y económicos más cercanos con China, quizás en parte como respuesta; a la vista de los acontecimientos posteriores, la decisión de los Saudíes de vender petróleo a China con descuento puede explicarse como otro intento por parte de Washington (esta vez usando a la OPEC) para evitar la integración económica Euroasiática.

Otras naciones exportadoras de petróleo con un precio de equilibrio elevado – destacar Venezuela e Irán, también en la lista de enemigos de Washington-  están seguramente  experimentando el “crash” de los precios como una catástrofe económica. Pero el dolor esta ampliamente extendido: Nigeria a tenido que  reconstruir sus presupuestos para el próximo año, y la producción del Mar del Norte esta acercándose a un punto de colapso.

Los eventos están gestándose muy rápido, y presiones económicas y geopolíticas se están cimentando. Históricamente, circunstancias como estas en ocasiones condujeron a grandes conflictos abiertos, aunque un guerra suprema entre los EEUU y Rusia permanece impensable debido a los arsenales nucleares disuasorios que ambas naciones poseen.

Si hay de hecho elementos de la intriga geopolítica conducida por los EEUU en marcha aquí (y reconocidamente esto es en gran medida especulación), están corriendo con un riesgo serio de encogimiento económico:  el hundimiento de los precios del petróleo parece ser el pinchazo de la burbuja de los bonos basura de alto rendimiento relacionados con la energía que, junto con el aumento de la producción de petróleo, ha ayudado a la “recuperación” económica estadounidense, y puede resultar no solo en despidos masivos en la industria energética, si no en un contagio del miedo al sector bancario. Así las últimas consecuencias del “crash” en el precio podrían incluir un pánico financiero global (John Michael Greer argumenta esta posibilidad persuasivamente, y, como siempre, de forma muy entretenida), pese a que es demasiado pronto para considerar esto algo más que una posibilidad.

3.  ¿Cuál será el impacto en la producción de petróleo?

Hay realmente algunas buenas noticias para la industria petrolera en todo esto: el coste de producción caerá casi con seguridad durante los próximos meses. Las compañías recortarán en gastos allá donde puedan (cuidado los niveles de mando intermedios!).  Como las plataformas de perforación estarán ociosas, los costes de alquiler caerán. Al ser el precio del petróleo un ingrediente en el precio de prácticamente todo lo demás, este petróleo más barato reducirá los costes de la logística y el transporte del petróleo mediante tren y camión cisterna. Los productores defenderán sus inversiones. Las compañías se centrarán exclusivamente en las localizaciones más productivas, baratas en términos de perforación, y esto de nuevo bajará la media de los costes en la industria. En el corto plazo, la industria se promocionará a si misma de cara a los inversores como nuevamente en forma. Pero la principal razón subyacente de que los costes de producción subieran durante la década pasada – el decline en la calidad de los recursos al agotarse y secarse los antiguos pozos de petróleo convencional – no ha desaparecido. Y estas localizaciones más productivas, más baratas en términos de perforación (también conocidos como “puntos dulces”) están limitadas en tamaño y número.

La industria está poniendo una cara chulesca,  por una buena razón. Las empresas en la senda del “shale” necesitan aparentar provechosas con objetivo de mantener el valor de sus bonos, evitando su evaporación. Las mayores compañías petroleras se mantuvieron al margen del “boom” del petróleo compacto;  sin embargo, los bajos precios les forzarán a recortar sus inversiones menos rentables. La perforación no cesará, simplemente se contraerá (el número de nuevos permisos para explotación de petróleo y gas emitidos en Noviembre calló un 40 por ciento respecto a los meses anteriores). Muchas compañías no tienen otra elección que continuar desarrollando proyectos en los que ya están comprometidos financieramente, por lo que no veremos reducciones sustanciosas en la producción en los próximos meses. La producción a partir de arenas bituminosas del Canadá continuará probablemente al ritmo actual, pero no se expandirá ya que los nuevos proyectos requerirían un precio del petróleo más elevado que el actual para producir sin pérdidas.

Como el análisis de David Hughes del Post Carbon Institute muestra, incluso sin el “crash” en el precio de producción en los pozos de Bakken e Eagle Ford se hubiese esperado que llegaran a su cenit y empezaran un descenso acusado en los próximos 2-3 años. El “crash” en el precio solo puede acelerar el inevitable punto de inflexión.

¿Cuanto y cuan rápido caerá la producción petrolera mundial?Euan Mearns ofrece 3 escenarios; en el más probable de ellos (en su opinión) la capacidad productiva se contraerá alrededor de 2 millones de barriles diarios durante los próximos dos años como resultado del colapso en el precio.


Quizá estemos presenciado una de esas pequeñas ironías de la historia: el histórico comienzo de un inevitable, total, persistente descenso en la producción mundial de combustibles líquidos puede que haya comenzado no alzando drásticamente los precios del petróleo, como vimos en los años 70's o en 2008, si no con un “crash” en los precios que algunos lumbreras vociferan como la “muerte del pico del petróleo”. Mientras tanto, los riesgos económicos y geopolíticos en desarrollo a causa del desinflado de los precios hacen que las expectativas del BAU (seguir como siempre) para el 2015 suenen más bien vacías.

2 comentarios:

  1. Gracias por la traducción. Hoy precisamente estaba buscando un texto de estas características y da la casualidad de que lo tenía en mi blogroll ;)

    Saludos y enhorabuena por el blog.

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    1. Muchas gracias Hugo! Me alegro de que te haya sido útil :)

      Saludos

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