jueves, 29 de enero de 2015

Una Verdadera Revolución

Un tema importante, desde el punto de vista político, del que no se está hablando demasiado, es la revolución que está teniendo lugar en el Kurdistán. Pudimos leer una entrevista muy interesante a David Graeber, antropólogo y activista estadounidense, sobre los hechos que están teniendo lugar en el norte de Siria, que según su punto de vista es una revolución auténtica y real, que el mundo está en su mayoría ignorando.

Pongamos un poco en contexto el asunto, aun a "corto" plazo, pues la situación problemática en Oriente Medio se remonta a hace un par de milenios. Los Kurdos son una de las minorías más significativas sin Estado propio del mundo. Y es que, a comienzos del siglo XX, Gran Bretaña y Francia se dividieron en un acuerdo secreto Oriente Medio en caso de salir victoriosos de la Primera Guerra Mundial, en los llamados "Acuerdos de Sykes-Picot". En estos planes, por supuesto, no se tuvo en cuenta la diversidad étnica ni su distribución en el territorio, y se optó por una división de tiralíneas. Una vez finalizada la guerra, en el Tratado de Sèvres, se dibujó en el mapa, de nuevo a las bravas, una nueva configuración geográfica, que no llegó a aplicarse realmente.



La población kurda está distribuida principalmente en 5 países, Turquía, Siria, Irak, Irán y Armenia, conforman la minoría étnica más abundante en Oriente Medio, lo cual ha dado lugar a numerosos conflictos a lo largo del S. XX, y ya entrados en el XXI. Y con esto llegamos al contexto actual, donde tenemos a varios países de Oriente Medio, con grandes minorías kurdas, en guerra civil o conflicto permanente y abierto, como Siria o Irak.

En Siria, hay un conflicto civil a varias bandas, por un lado el régimen de Bashar Al Assad, supuestamente apoyado por Rusia, debido a intereses geopolíticos (base militar emplazada en Tartus). Por otro los "rebeldes" Sirios o "Ejercito libre Sirio", con apoyo de los EE.UU a estos supuestos rebeldes moderados. Se han dado conflictos internos entre estos rebeldes, ya que parte de ellos son afines al Estado Islámico, y otros ayudaron a combatir al mismo en Kobane junto con fuerzas Kurdas. Podemos decir que existe un grado de complejidad muy alto en esta intricada red, y que es bastante difícil hacer un seguimiento actualizado, debido a la debilidad de los acuerdos y apoyos entre las diferentes facciones.

Senador McCain con los rebeldes Sirios


En Irak hemos visto en 2014 la caída del gobierno de Al Maliki, y la agitación y toma de territorios por parte del Estado Islámico, incluyendo ciudades importantes como Mosul, y con ello la mayor presa del país. En un post leído en burbuja.info (que es una jaula de grillos, pero aun se pueden encontrar buenos análisis si se separa el grano de la paja), se explica muy bien la complejidad de la problemática actual en Oriente Medio, con los diferentes actores e intereses en juego, y se nos ofrece una "visión panorámica" de la situación.

Volviendo al Kurdistán, y a la "verdadera revolución" que da título a esta entrada del blog, hemos podido leer cambios en el discurso del líder del PKK (partido de los trabajadores del Kurdistán), Abdullah Öcalan, tras ser detenido, encarcelado, y condenado a pena de muerte primero, y tras ello se le trasmutó la pena a cadena perpetua. Ya en prisión, comenzó a escribir, condenando acciones propias pasadas como un ejercicio de autocrítica frente a la violencia, el dogmatismo, el autoritarismo y nacionalismo que en su momento practicaron, desechando la mitología leninista, y proponiendo la búsqueda de alternativas al capitalismo, como sistema en proceso de colapso.

Particularmente, Öcalan abrazó los postulados de Murray Bookchin, pensador libertario, concretamente la Ecología Social y el municipalismo libertario. Bookchin, influenciado por autores tan diversos como Polanyi, Marcuse, Marx, Hegel o los anarquistas Kropotkin y Proudhon, busca la superación del sistema capitalista productivista y consumista, y la apertura de espacios de transformación más allá de la fábrica y el sindicato, fuente de esclavismo, subordinación, jerarquía y obediencia debido a su estrategia defensiva, al luchar por el mantenimiento del sistema industrial frente al desplazamiento del capital en los últimos "coletazos" de este paradigma económico decadente, y orienta la liberación a través de la comunidad. La comunidad como camino de autoformación, autogestión y apoyo mutuo, iniciativas cada vez más visibles en países como Grecia, donde la degradación de los servicios del Estado y la pérdida de fe en soluciones desde las instituciones hacen avanzar iniciativas horizontales de autogestión. Critica duramente el anquilosamiento del Marxismo, en su estructura rígida de partido, el dogmatismo economicista, inútil para contemporizar con la sociedad y dar respuesta a las transformaciones propias del capitalismo. En su obra propone una vía de transformación a partir de la descentralización urbana, y un reconocimiento de la naturaleza como sujeto, y no como objeto, frente al racionalismo de Descartes, en el que la libertad se consigue vía dominio de la naturaleza. El hallar formas de conciliación entre la humanidad y el medio natural como reto principal que nuestra civilización enfrenta.

Recordemos que tanto la economía como la sociedad son subsistemas de la Biosfera, y por tanto no fucionan por libre y se rigen por los límites Biofísicos de la Tierra.

Esta postura política encaja en el contexto de descenso energético, agotamiento de recursos naturales y de superación y extralimitación de los límites biofísicos del planeta, en el que estamos inmersos y hacía el cual nos adentramos. Apuesta por una reducción de la complejidad, vía creación y recuperación de las estructuras de toma de decisión y organización locales, mediante el empoderamiento de la ciudadanía y la relocalización de la economía, mediante sus tesis del municipalismo libertario; así como trabajar por construir relaciones simbióticas y de complementariedad con el medio natural que nos sustenta como especie. Esta propuesta de ajustar la escala es defendida también por Nassim Taleb, que aboga por una especie de retorno a unas Ciudades-Estado actualizadas y contextualizadas, en la dirección de evitar la fragilidad del sistema y para aumentar la resiliencia, y frente a los artificiales Estado-Nación modernos y las insostenibles estructuras supra-nacionales fruto de la globalización que nos fragiliza.

Podemos observar una evolución en el pensamiento Bookchin, en sus inicios Marxista, en los años 50 evolucionó hacia el Anarquismo. Durante los años 60 escribió y publicó en una línea tecno-utopista, coherente en el contexto de su época. Y al final de su trayectoria reajustó su discurso, apostando por el comunalismo, a través del municipalismo libertario y desembocando en la confederalismo democrático que aboga Öcalan y el movimiento Kurdo en el norte de Siria. En 1989, Bookchin publicó "La muerte de un Pequeño Planeta", donde refleja la percepción de que la reacción llega tarde, y donde renuncia en parte al tecno-utopismo.

Y es que, como dijo Bookchin, el sistema capitalista actual, se nos presenta como gestor de la escasez, y en realidad actúa como motor de la desigualdad, produciendo "átomos egoístas" en vez de individuos. Se nos vende la competencia como la única respuesta natural y origen de la evolución y el "progreso", y es que el Darwinismo Social (mal)interpretó la obra de Darwin, a propósito o no, de forma que los postulados se ajustasen a las necesidades del sistema capitalista de mercado. El mismo Charles Darwin, fue incorporando al final de su vida otros modos de evolución ante la constatación de que la "lucha por la supervivencia" no podía explicar todos los comportamientos y fenómenos naturales observados.

Interpretación parcial y tendenciosa de la obra de Darwin para justificar el Sistema Económico


El pensador político Piotr Kropotkin, también geógrafo, explorador y naturalista, no rechazó la existencia de la "lucha por la supervivencia" y la supervivencia de los mejor adaptados, sino que propuso extender la teoría evolutiva hacia terrenos inexplorados, mejorándola y complementándola mediante la siguiente dicotomía:

1) Organismo contra Organismo: En casos de recursos limitados, lo cual nos llevaría a la competencia y lucha.

2) Organismo contra Ambiente: En ambientes duros y rigurosos, lo que llevaría a la cooperación.

A lo que concluiría el propio Kropotkin "la sociabilidad es una ley de la naturaleza, como lo es la lucha mutua. El pensador ruso llego a estas conclusiones después de sus expediciones científicas realizadas durante su estancia en Siberia, donde analizó mediante observación a especies animales de Asia septentrional, sometidas a condiciones precarias, y que hacían gala de una conducta altruista a la que definió como "apoyo mutuo". Por tanto, en contexto de escasez y en ambientes difíciles, la cooperación es una estrategia exitosa de supervivencia. A día de hoy, estas dos visiones son artificialmente enfrentadas, la cooperación como motor de la evolución como opción, frente a someter todo a una supuesta naturaleza egoísta. La bióloga Lynn Margulis, descubridora de la endosimbiosis, al parecer lo veía claro:

"La vida es una unión simbiótica y cooperativa que permite triunfar a los que se asocian"

Otro concepto, interesante y relacionado, sobre el éxito de las sociedades, sería el concepto de "asabiya" desarrollado por el erudito de origen Andalusí Ibn Jaldún, y la incorporación de este concepto a las teorías de auge y caída de civilizaciones del científico y escritor Peter Turchin. Este último, en su libro "Guerra y Paz y Guerra" teoriza sobre el surgimiento de grandes imperios y civilizaciones en regiones fronterizas donde las condiciones de vida son extremadamente complicadas, y solo salen adelante aquellos grupos capaces de establecer fuertes vínculos. Esta cohesión y capacidad de cooperación es el concepto de asabiya.  Las sociedades que desarrollan una gran asabiya tienen una ventaja decisiva sobre las demás, ya que actúan como colectivo cohesionado, en lugar de ser una sumo de individuos egoístas. Sus individuos son más solidarios entre si y están más dispuestos a realizar sacrificios por sus semejantes. La gran solidaridad entre sus miembros hace que este tipo de sociedades sea muy igualitaria, y no existan extremos de pobreza o riqueza.

A medida que estos imperios ganan poder, empiezan a aparecer otros factores que debilitan la asabiya, como el enriquecimiento y crecimiento de la población como generador de grandes desigualdades sociales, que provocan insatisfacción entre los menos favorecidos. Estas revoluciones, guerras internas, e inestabilidad, que con el paso de las generaciones termina disolviendo la cohesión y lleva a la decadencia de los imperios. Esto podemos observarlo en las sociedades occidentales, o en el "imperialismo globalizador de mercado" como dinámica en la que hemos vivido las últimas décadas de forma más acelerada.

Todo esto, viene a cuento para contextualizar "una verdadera revolución", con sus similitudes y diferencias con lo que está sucediendo en el Kurdistán. En la situación que nos encontramos, debe primar la cooperación a la competencia, y debemos actuar para al menos intentar crear alternativas a la complejidad en fase de derrumbe sobre la que se sostiene la civilización actual, de una fragilidad pasmosa y delirante, y que nos lleva de lleno a un destino de sufrimiento y dolor. La alternativa es actual, y ponerse manos a la obra, aunque sea para gestionar el descenso energético y hacer control de daños, y alimentar un empoderamiento post-crisis, una semilla que pueda servir de catalizador para el renacimiento de la comunidad, en lugar de aceptar los supuestos "cuidados paliativos" agobiantes del sistema, que alimenta los comportamientos autómatas y sumisos, para frenar amenazas al orden corporativo y burocrático.

En este sentido, y brevemente, traigo a colación la propuesta del ecólogo, ingeniero de diseño ecológico y escritor David Holmgren, "Colapso por Encargo" escrito en 2013, basándose en su obra "Escenarios de Futuro" de 2008, como reacción frente a inmovilidad, la inercia y la huida hacía delante en la que está sumida nuestra civilización. Nos muestra 4 escenarios en función de 2 variables, la velocidad del descenso energético tras el Pico del Petróleo y la agresividad del Cambio Climático:



A) Escenario "Tecno-marrón": Decenso energético lento y cambio climático rápido y destructivo. Este es de momento el escenario que más se ajusta a lo acontecido, a falta de un posible y esperable descenso abrupto de descenso energético por destrucción de oferta tras el presumible pinchazo de la burbuja de petróleos no convencionales (Shale vía fracking, arenas bituminosas).

B) Escenario "Tecno-verde": Descenso energético lento y cambio climático benigno. Este escenario, ya descartado por el propio autor, se habría basado en una transición a las mal llamadas Energías renovables, que en realidad no son mas que un extensor de los combustibles fósiles (fossil fuel extenders).

C) Escenario "Cuidadores de la Tierra":  Descenso energético rápido y cambio climático benigno. El escenario "predilecto" del autor, activista Permacultural, del cual saldrían posibilidades de éxito significativo. Desgraciadamente, este escenario ya no es extrapolable a nivel de civilización.

D) Escenario de "Botes salvavidas": Descenso energético rápido y cambio climático abrupto y destructivo. Escenario más survivalista, y a evitar a toda costa en la medida de lo posible.

El paso del tiempo desde la publicación de estos escenarios, y el devenir de los acontecimientos llevaron a Holmgren a escribir su "Colapso por Encargo", como posible estrategia para intentar evitar los escenarios más duros y con peores augurios. En el, Holmgren propone un abandono del sistema actual de un 10% de las poblaciones occidentales, y la apuesta por la autogestión, autoproducción alimentaria vía permacultura, y abandono de los hábitos de consumo que sustentan la mega-máquina del sistema depredador actual, para detener, si fuese todavía posible, una dinámica que nos lleva al peor final de un desastre ya en marcha desde hace décadas.

Mega-máquina a toda velocidad frente a los límites biofísicos del planeta, y tras estos, caída a plomo

Y este sería el comienzo de nuestra gran revolución, pacifísta, actuando y ocupándonos en la dirección correcta, de cara a engendrar alternativas que puedan salir adelante, que abran caminos para la transición y para un futuro digno, tras el fallo estrepitoso de la civilización actual, autista, carente de empatía y poseída por una ceguera voluntaria que de momento se alargará hasta que caiga por su propio peso.

De una fantástica presentación sobre esta temática de Jorge Riechmann, un par de frases para cerrar y reflexionar:

"Ojo: reconocer derrotas (porque hemos de hacernos cargo de la realidad, ¿verdad?, aunque ésta sea dura y desagradable) no quiere decir dejar de pelear..."

"Estamos en derrota, nunca en doma" 
verso de Claudio Rodríguez.



viernes, 2 de enero de 2015

El fin del Crecimiento Perpetuo (Parte I)

En esta entrada os presento la traducción de un artículo reciente escrito por el británico Nafeez Ahmed, titulado "El fin del crecimiento perpetuo. Parte I":

Es Año Nuevo, y la crisis económica global todavía se esta agudizando. Pero mientras, las autoridades cruzan palabras sobre si 2015 será el probablemente el año de la recuperación o la entrada en una renovada recesión, una nueva investigación sugiere que todos ellos probablemente se estén olvidando de una visión más panorámica de la situación: la crisis económica es la sintomatología de una crisis más profunda, la de la civilización industrial y su relación con la naturaleza.

Lejos de implicar el fin del mundo, algunos economistas ven la era actual de crecimiento lento y austeridad como algo pasajero, una transición a una nueva forma de civilización, que puede o adaptarse a los límites naturales y prosperar, o desmoronarse anclada en la negación, de forma que la naturaleza por si misma restaure su propio equilibrio. Entonces, ¿Podría 2015 ser el heraldo del amanecer de una nueva era de prosperidad, o la ruptura de la economía global?

En el periodo precio al Año Nuevo, algunos expertos clamaron con optimismo que muchos signos indican la recuperación y puesta en marcha de la economía, mientras que otros ofrecen una incertidumbre sombría. De hecho, con una humildad poco característica, algunos economistas convencionales admitieron que no tenían ni idea de lo que podría albergar el año entrante. Justin Wolfers en The New York Times recomendó simplemente “Prepárense para lo peor, esperen lo mejor, y cuenten con ser sorprendidos.”

Varios, sin embargo, han sido tajantes advirtiendo que lo peor está aún por llegar. Por ejemplo, David Levy, que supervisa el “Levy Forecast” fundado en 1949 que ha predicho todas las grandes recesiones de los EE.UU. durante décadas, cree que una recesión global peor que la última” tendrá lugar este año. De acuerdo con el economista Harry Shut, que ejerce de consultor del Banco Mundial, la comisión Europea y la ONU, “la ineludible arremetida de un renovado colapso bancario debe de verse como algo inminente”, con 2015 marcando el comienzo de una “descomposición global más profunda”. Para Shutt, esta no es una mera recurrencia cíclica de auge y caída, sino un síntoma del hecho de que el viejo paradigma “basado en la primacía del beneficio privado se ha vuelto obsoleto”. El advierte tristemente del “descenso a una nueva edad oscura” ya que los políticos continúan confiando en la “represión violenta” y en caducas herramientas económicas para hacer frente a la crisis.

Para Shutt, la crisis económica va más allá de la mera economía, y alcanza a las maneras predatorias inherentes del capitalismo en la búsqueda del crecimiento perpetuo están violando cada vez más los límites ambientales, lo cual implica que estamos en medio de una transición inevitable no solo hacia otro tipo de economía, sino en consecuencia, a una forma de civilización distinta. ¿Podríamos estar al borde de un punto de inflexión en la forma de funcionamiento de nuestra civilización?

El Largo Declive


Algunos argumentan que pese a que la economía desciende a la locura, las semillas de la esperanza están siendo sembradas. Pese a que crisis globales se están acelerando – abarcando el riesgo de catástrofe climática, inestabilidad energética, y muchas otras adicionales al derrumbe económico – un rango de revoluciones sistémicas interconectadas están convergiendo de forma que podrían facilitar una transformación positiva de la economía global: de una que prioriza y maximiza la acumulación material para una minoría, hacia otra que tenga en cuenta la necesidad del bienvivir de todos.

Esta es la conclusión del notorio nuevo libro publicado como parte de la serie Routledge Studies in Ecological Economics, La Gran Transición, escrito por Mauro Bonaiuti, un economista de la Universidad de Turín en Italia. El libro de Bonaiuti aplica  herramientas complejas de la ciencia para diagnosticar la dinámica real e implicaciones de la crisis económica global que erupcionó visiblemente en 2008.

Esta crisis, defiende Bonaiuti, es un síntoma de “paso de la civilización” más largo. Las sociedades capitalistas avanzadas están en fase de retornos decrecientes, medidos a través del periodo de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo el crecimiento del PIB, la TRE (Tasa de retorno energético,cuanta energía es usada en comparación de la que obtenemos) y la productividad en la manufacturación, entre otros parámetros.

Gráfico de Bonaiuti que refleja las tasas de crecimiento del PIB en Europa desde 1961 al 2011, ilustrando un fluctuante pero consistente declive lento
Tabla: Puntuación de la TRE que también esta en declive para los principales combustibles fósiles.

Considere lo siguiente: Comparando estos retornos decrecientes, en el mismo periodo y en una escala global, hemos enfrentado crecimientos prácticamente exponenciales en: consumo energético, deuda pública, crecimiento poblacional, emisión de gases de efecto invernadero y extinción de especies.

Para Bonaiuti, los retornos decrecientes son una consecuencia de “la interacción entre los límites biofísicos de la naturaleza (el agotamiento de recursos, calentamiento global, etc) y la creciente complexidad de las estructuras sociales (burocratización, reducción de la productividad de la innovación, y de la educación, sanidad y sistemas productivos, etc.).”

Crecimiento poblacional y consumo energético plasmados en un gráfico (the Oil Drum)


Subida global del ratio de deuda comparada con el PIB desde el 2000 al 213 (fuente: The Telegraph)

Correlación entre el incremento exponencial del consumo, emisiones de CO2, extinción de especies, y degradación ambiental (fuente: Skeptical Science)


Por lo tanto, la crisis no es solo económica, sobre deuda, o desregulación, o volatilidad del mercado o cualquier otro argumento relacionado. Fundamentalmente, la crisis se debe al recurrente impacto de la economía global con los límites de la biosfera. Irónicamente, como Bonauiti señala, después de un cierto punto, al continuar la acumulación material medida por el PIB, el bienestar y la felicidad no solo se han detenido su crecimiento, también están en declive al incrementarse los casos de depresión y otros trastornos psicológicos – un fenómeno que los economistas mediáticos no tienen en cuenta.

Todo esto empieza a cobrar sentido, sin embargo, al re-enmarcar la crisis como algo no simplemente económico, sino como algo “bio-económico”, en la cual el consumo material exponencial esta desestabilizando de forma creciente la biosfera. Esta superación de los límites ambientales explica la “incapacidad por parte del sistema capitalista de continuar manteniendo bienestar social y de afrontar la cuestión ecológica con ninguna eficacia.” Y por esto el capitalismo contemporáneo ha agotado las herramientas para sobrellevar significativamente la crisis.

¿Colapso? O renovación! (¿o ambos...?)


Por tanto la civilización se enfrenta a una gran, desplazamiento transcendental de fase, en el cual el actual capitalismo global depredador se desmorona por su propio peso y su insostenibilidad. Mientras este proceso se despliega, simultáneamente abre un abanico de escenarios para nuevas formas de sociedad, entre las que se encuentra la posibilidad de “una gran transformación hacia nuevas formas institucionales” que podrían incluir mayor “autogobierno de las comunidades y de sus territorios”.

Pese a las disrupciones reales en esta fase ce cambio conlleva, muchas de las cuales han sido analizadas en profundidad en el Motherbouard (la avalancha sin precedentes de conflictividad social como ejemplo de gran importancia), el economista italiano es cautelosamente optimista sobre los futuros resultados a largo plazo.

“Cuando el marco cambia, como las ciencias de la complexidad nos enseñan, nuevas formas de organización económica y social surgirán, más apropiadas y ajustadas a la nueva situación” escribe Bonaiuti. “En particular, en un contexto de crisis global, o incluso de estancamiento del crecimiento, la cooperación entre organizaciones descentralizadas, de escala más pequeña, ofrecerán grandes oportunidades de éxito. Estas organizaciones pueden guiar el sistema hacia condiciones de sostenibilidad ecológica, mayor igualdad social y, involucrando a ciudadanos y territorios, para incrementar los niveles democráticos”.

Bonauiti utiliza el término “decrecimiento” para describir este nuevo marco, pero decrecimiento no significa simplemente no crecer o crecer negativamente. Realmente implica una nueva ciencia de “economía post-crecimiento” en la cual la obsesión por medir la acumulación material como primer indicador de salud económica es desechado.

La perspectiva de cree posible el crecimiento infinito en un planeta finito es biofísicamente imposible , literalmente una violación de una de las leyes más elementales de la física: conservación de la energía, y la entropía.

Si Bonauiti está en lo cierto, al ser inservibles las herramientas económicas convencionales, deberíamos esperar ver más y más señales del cambio de marco, y con el, el surgimiento de nuevas formas potenciales de organización económica y social que funcionen mucho mejor que el antiguo paradigma industrial que damos por sentado.

Y esto es exactamente lo que está sucediendo.


En la próxima parte de esta columna, he abordado superficialmente cinco importantes “revoluciones” que están actualmente desgastando el paradigma antiguo, y abriendo paso para nuevos enfoques alternativos viables: la revolución de la información, la revolución energética, la revolución financiera y la revolución ética.

Los grandes cambios constituidos por estas revoluciones se están desarrollando de forma dispar, tentativamente, y a menudo de forma incoherente – pero a pesar de ello, están evolucionando inexorablemente, y en los años venideros será más difícil de contener y cooptar.

Todas ellas engloban una dispersión creciente de poder hacia la gente y las comunidades, fuera del alcance de las jerarquías de control centralizadas. Conforme aceleran y empiecen a interactuar,  las oportunidades para la transición se desplegarán.

Con esto no quiero decir que esto sucederá de forma simplista, sin esfuerzo. Bonauiti identifica cuatro escenarios potenciales para el futuro, y uno de ellos es el “colapso”, que habla por si mismo. Aquellos que se benefician del antiguo paradigma son probablemente los que más resistencia opongan. Literalmente, el futuro de nuestra especie y del planeta se definirá a partir de la impredecible forma en que la gente de todas partes responda a la realidad del cambio, sea a través de resistencia, incredulidad, apatía, compromiso, adaptación o acción.

Así que, bienvenidos a 2015: un año en el que nuestras elecciones determinarán el futuro del planeta.